Charla con Andrea Garrote
Actriz, directora y dramaturga, Andrea Garrote, fluye entre proyectos del circuito comercial y el independiente mientras despliega una actividad intensa como docente y formadora de nuevas generaciones de artistas.
– El sector cultural atraviesa dificultades económicas y los embates por parte del Estado Nacional. Desde tu punto de vista: ¿Qué propuestas debe promover el sector cultural para mejorar la situación? Si hubiese un cambio de época… ¿Cuáles pensás que serían los ejes o puntos prioritarios a trabajar?
Creo que en éste momento el sector cultural está resistiendo y buscando las formas de poder seguir produciendo, y eso lleva mucha energía!
Si hubiera un cambio de época y el Estado quisiera tomar las riendas del hacer, creo que empezaría por llevar la práctica artística a los lugares que tienen menos acceso, sobre todo a las infancias y a la juventud. Arrancaría por retomar -en cada escuela, club de barrio y en las villas- las orquestas juveniles, coros, clases de teatro, danza y de arte, para poder darle a la gente la experiencia de la práctica artística, de producir arte como forma de reforzar la identidad, de recuperar los lazos comunitarios, algo que está faltando en este mundo tan escindido de la presencia, del juego con el otro… el arte genera un lugar muy virtuoso de comunión entre las personas y trae enormes beneficios a la sociedad: además de alegrar y mejorar la calidad de vida, puede ser un recurso fundamental a la hora de plantear estrategias para la prevención de drogas, violencia y delitos. Entonces, claramente empezaría por ahí.
Más que invertir mucho dinero creo que el Estado debería gestionar los recursos para que las escuelas y agrupaciones puedan ir a las salas a ver obras, que llenen los teatros (independientes y oficiales!). Eso siempre fue una experiencia muy hermosa. Continuaría la tarea del Instituto Nacional del Teatro (apoyar la circulación de espectáculos por escenarios de todo el país y también de maestros que brindan formación escénica) e intentaría replicarlo en organismos de música y danza y a todas las artes que necesitan de más grupalidad. En vez de mermar debería poder crecer, al igual que los festivales en las distintas provincias. Me parece que se pierde de vista que el consumo cultural genera actividad económica.
-Tu labor artística incluye distintos roles (dramaturga, directora, actriz, maestra de actores) y en diferentes circuitos (independiente, comercial). ¿En todos ellos la crisis impacta en igual grado? ¿Cuán heterogéneo ves el panorama?
Yo creo que donde más impacta es en el teatro independiente. También impacta en los estudios de teatro y hasta en la universidad pública. En la UNA (Universidad Nacional de las Artes) por ejemplo los chicos cursan menos materias (aunque sea gratuita tienen menos tiempo para cursar porque tienen que trabajar más horas). Hacer teatro independiente se torna cada vez más difícil.
Los docentes de actuación alquilan espacios para dar sus clases pero al mismo tiempo no pueden actualizar sus honorarios por que la crisis lo hace muy difícil, eso produce un desgaste enorme… En cuanto a las salas: en la pandemia cerraron varias que luego no reabrieron, algunas del circuito alternativo sobreviven bien y otras la están peleando, pero en todos los casos el insumo diario del que se nutren es el deseo, la vocación y sobre todo la voluntad de quienes sostienen los espacios, pero lo que se escucha permanentemente es que hay mucho cansancio. El teatro independiente sigue vivo, pero hay que ayudarlo un poco y cuidarlo.
Está buena esta comunicación que se está dando entre el teatro independiente y el comercial, que hace que varias obras y artistas puedan hacer un salto a otra cantidad de espectadores y entonces pueden obtener un bordereaux [taquilla] que les resulte significativo (porque en el teatro independiente generalmente no lo es).
-¿En qué pensás que radica la mayor potencia del arte para operar en estos tiempos marcados por la violencia y el individualismo?
El arte tiene un poder absolutamente notorio que radica en su capacidad de sublimar las angustias, las crisis existenciales, la violencia, el individualismo, de manera muy rápida. El mejor ejemplo que puedo dar tiene que ver con mi experiencia como docente de teatro en colegios primarios que tuve de joven, donde veía a los chicos aislados, con comportamientos súper estereotipados, o siendo hostigados por otros chicos. El teatro modificaba eso, los hacía verse desde afuera, los aliviaba de una manera muy contundente y generaba una posibilidad de hacer algo todos juntos.
Esa sensación, de ser parte de algo, de un grupo (que antes se vivía en los clubes de barrio, en los juegos compartidos en la vereda, en la calle), es algo que no podemos perder porque ahí aparece la violencia y el individualismo, y el sinsentido del consumo y la paranoia en relación al otro. Esa sensación de amor comunitario, de la alegría del dar, el arte la tiene. Y genera una representación de nosotros mismos que es la base de la conformación de la patria, de la defensa de un territorio, la construcción de unos valores que nos aúnen y que -me parece- son más fuertes que el modelo imperante de individualismo y violencia.
En el arte encontrás mucho de lo bello de lo estrictamente humano, esa alegría, el pensamiento, el asombro, el compartir.
– En ésta línea y como artista ¿Cuáles son los aportes que sentís que vos haces desde tu quehacer cotidiano?
Creo que mi mayor aporte es desde las clases porque ahí uno puede ayudar a formar a quienes escriben o hacen teatro construyan una relación amorosa con su quehacer para que continúen haciéndolo porque entonces los resultados también serán mejores.
También desde las obras que elijo hacer como directora, trato de ser consecuente con que me conmuevan, o que me parezca que tiene un sentido hacerlas (a veces tiene que ver con lo personal, otras resuena más con la comunidad).
Y desde mi escritura me preocupo de que haya un ir y venir entre el juego teatral y el humor, la emoción y el pensamiento. Juego con esas tres líneas tratando de decir algo que tenga que ver con algo más profundo, existencialista, que con temas meramente de agenda, ese es mi intento… no se si lo logro!
Bio Andrea Garrote
Es actriz, directora, dramaturga y docente. Directora de la maestría en Dramaturgia de la Universidad Nacional de las Artes, titular de la cátedra Dramaturgia II y tutora de los proyectos de graduación de la carrera de Dirección escénica.
Es fundadora, junto a Rafael Spregelburd de El Patrón Vázquez, uno de los grupos más prolíficos y longevos de la escena argentina.
Como actriz, participó en más de una veintena de obras teatrales bajo la dirección de artistas de gran trayectoria, además de varios cortometrajes, films y programas de tevé. Su obra dramática mereció diversos premios y ha sido editada y representada en diferentes partes del mundo participando de festivales y giras por Latinoamérica y Europa.
Pundonor obra de su autoría, en co-dirección con Rafael Spregelburd, lleva nueve temporadas en cartel (actualmente en el Picadero), dos ediciones bilingües, premios en varios rubros y giras nacionales e internacionales.
Actualmente dirige también en el Teatro Picadero Prima Facie, que protagoniza Julieta Zylberberg.

